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El tiempo que no se perdio

"No se cuentan las ilusiones
ni las comprensiones amargas,
no hay medida para contar
lo que podría pasarnos,
lo que rondó como abejorro
sin que no nos diéramos cuenta
de lo que estábamos perdiendo.

Perder hasta perder la vida
es vivir la vida y la muerte
y son cosas pasajeras
sino constantes evidentes
la continuidad del vacío,
el silencio en que cae todo
y por fin nosotros caemos.

Ay! lo que estuvo tan cerca
sin que pudiéramos saber.
Ay! lo que no podía ser
cuando tal vez podía ser.

Tantas alas circunvolaron
las montañas de la tristeza
y tantas ruedas sacudieron
la carretera del destino
que ya no haya nada que perder.

Se terminaron los lamentos."

Pablo Neruda

Comentários

Anônimo disse…
Hay un cuento que siempre recuerdo, titulado "el reloj que marca las siete", de Gianinni Papini.
Aveces me amarga asimilar una verdad de perogrullo que muchos esquivamos, con la mirada hacia paisajes de castillos encantados y princesas que por nosotros esperan: la vida es en gran parte tristeza.
Son esos momentos de alegría, que más que esporádicos podemos denominar de mágicos o milagrosos, los que justifican seguir luchando ... sólo segundos en ese calvario de 24 horas, segundos hasta que la aguja del reloj deja de marcar las siete.
Roberta, espero aprendamos a disfrutar de la vida, sobre todo de esos segundos de gracia.
Besos,
Daniel (desde Argentina)